ROSA M. TRISTAN
MADRID.- La confianza,
una actitud clave en las relaciones entre los seres humanos, no sólo
es una cuestión de comportamiento social, sino que está ubicada en
una zona muy concreta del cerebro: el núcleo caudado, uno de los
glangios centrales de nuestro sistema neuronal. Cuando una persona
confía plenamente en otra, este núcleo inicia una gran actividad
nerviosa.
Para
este experimento, que hoy se publica en la revista Science, el
equipo de investigadores del colegio de Medicina de Baylor, en
Houston, utilizó un juego en el que los participantes se apostaban
dinero. Para analizar su respuesta se les tenía conectados a un
escáner que emitía las imágenes de una resonancia magnética de sus
cerebros.
Los científicos, dirigidos por el neurólogo Brooks King-Casas,
utilizaron a 48 parejas de voluntarios, a los que dividieron en tres
grupos: en uno debían mostrar benevolencia con el contrario, otro
ser neutral y un tercero actuar con cierta maldad. En total, se
realizaron 10 rondas del juego, que consistía en intercambiarse
dinero sin conocer al contrario. Uno de los dos jugadores invertía
en otro, que veía triplicada automáticamente esa cantidad y devolvía
lo que quería al primero. En función de esa cantidad, se iba
configurando la confianza que merecía esa persona y se detectaba una
actividad neuronal mayor que cuando el individuo en cuestión no
actuaba benévolamente y, por tanto, no era de fiar.
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